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“Mi adolescente la está pasando mal.”

Terapia para niños y adolescentes

Cuando un niño o un adolescente la está pasando mal, es difícil saber qué es una etapa y qué necesita ayuda. En terapia, su hijo o hija tiene a alguien fuera de la familia con quien hablar, y a usted también le puede ayudar. No necesita saber qué pasa antes de comunicarse con nosotros.

Cómo se puede sentir

  • Su adolescente se encierra en su cuarto y contesta con una sola palabra.
  • A su hijo o hija le duele el estómago antes de la escuela, y el médico no le encuentra nada.
  • Cosas pequeñas, como apagar una pantalla, terminan en peleas grandes.
  • Este mes ya van varias llamadas de la escuela.
  • Desde un divorcio, una mudanza o una pérdida en la familia, su hijo o hija no ha vuelto a ser como antes.

Cómo puede ayudar la terapia

La terapia con niños cambia según la edad. Los más pequeños muchas veces expresan lo que sienten jugando o dibujando, porque todavía no siempre tienen las palabras. Los adolescentes suelen hablar, y necesitan confiar en que su terapeuta los toma en serio.

Por lo general, los padres participan de alguna manera. Puede ser una reunión con el terapeuta al inicio, algunas sesiones juntos o ideas para probar en casa. La primera cita muchas veces empieza con usted: lo que ha notado y lo que espera que cambie.

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Preguntas frecuentes

¿Voy a saber de qué habla mi adolescente en terapia?

Al inicio, el terapeuta les explica a usted y a su adolescente cómo funciona la privacidad: qué queda entre ellos y cuándo se le avisaría a usted, por ejemplo, si hay una preocupación por la seguridad. Muchos adolescentes se abren más cuando saben que sus sesiones son privadas.

¿Tengo que estar en las sesiones?

Depende de la edad de su hijo o hija y de lo que esté pasando. Aunque tenga sesiones a solas con el terapeuta, por lo general los padres participan de alguna forma. El terapeuta hablará con usted sobre lo que tiene más sentido.

Mi adolescente no quiere ir. ¿Vale la pena intentarlo de todos modos?

Muchos adolescentes dudan al principio. Puede ayudar que su adolescente opine, por ejemplo, viendo juntos los perfiles de los terapeutas y eligiendo a quién conocer. Las primeras sesiones suelen ser para conocerse, y su adolescente puede ir despacio.

El primer paso es una llamada o un formulario corto.

No necesita tener las palabras exactas. Nosotros nos encargamos del resto, y puede cambiar de terapeuta cuando no sea la persona indicada.